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jueves, 26 de noviembre de 2009

Pascua musulmana. Fiesta del Sacrificio.


La Pascua musulmana, tiene lugar al término del peregrinaje anual a La Meca. El día décimo del mes lunar del Dualhuya, los padres o varones representativos degüellan un cordero o un animal macho que se prepara y come en familia en una celebración de varios días.
Un cordero en España puede costar entre 200 y 300 euros y encontrar un lugar legal para el sacrificio es sumamente difícil por lo que los musulmanes se arriesgan a que se les confisque el cordero tras el ingente esfuerzo económico. En Francia se han habilitado mataderos especiales pero no todos los países con cantidades importantes de musulmanes han encontrado una solución sanitaria al hecho. Este rito es practicado por más de 1.200 millones de personas en todo el mundo y el islam es la tercera gran religión monoteísta en surgir tras el judaísmo y el cristianismo y comparte con ellas su génesis.
La Fiesta del Sacrificio o Aid El Adha, en un recuerdo del cordero que Abraham ((Ibrahim en árabe) sacrificó a Dios en lugar de su propio hijo. Abraham tuvo dos hijos: Ismael, de su esclava Agar, el primogénito, considerado el padre de los ismaelitas, (beduinos nómadas) e Isaac, de su esposa Sara, estéril hasta avanzada edad. Los cristianos, los judíos y los musulmanes lo consideran el padre de los creyentes.
Aparentemente inocente, la cuestión de los hermanos abre una gran brecha con la religión judía al ser fundamental en sus orígenes. Los judíos dicen ser descendientes de Isaac y los árabes descendientes de Ismael. Habiendo sido Ismael el hijo de una esclava egipcia (Génesis 16:1-6), Sara habló con Abraham, solicitándole que enviara a Agar y su hijo Ismael lejos (Génesis 21:11-21). El Corán plantea el conflicto en cuanto a quién es el verdadero hijo de la promesa de Abraham. Las Escrituras hebreas dicen que fue Isaac. El Corán dice que fue Ismael y enseña que fue Ismael a quien Abraham casi sacrificó al Señor y no Isaac (en contradicción a Génesis capítulo 22).

En la situación ideal, una celebración en La Meca, los corderos son sacrificados al concluir el rezo de la mañana las familias pueden recurrir a matarifes que se ofrecen en la calle. La matanza se hace siguiendo el rito Allah con un cuchillo santo y según la tradición. El cordero cuelga con la cabeza mirando a la Meca para que se desangre lentamente y se rezar unos versículos del Corán. La fiesta dura dos días enteros y es habitual también que se ofrezca a los niños ropa nueva.
Además de la tradicional comida, los peregrinos varones se cortan el pelo, representando metaforicamente que comienzan una nueva vida en la que en adelante se les llamará hach (peregrino). Y luego, el peregrino que se ha deshecho de su cabellera, se deshace también de su ropa sucia, se lava y se pone una túnica nueva, entre las felicitaciones de amigos y vecinos.
En esencia la petición del sacrificio del hijo implicaba la prueba de la total sumisión a Dios, cosa que comparten las tres religiones. Finalmente Dios detiene la mano del padre y cambia la prueba piadosamente por un cordero, lo cual genera el agradecimiento y abre un canto a la bondad de Dios.
Apoyando una de las virtudes de la religión islámica, que es la obligación de dar limosna, una parte de la carne no consumida durante el Aid se dona a los pobres. También se aprovecha para regalar a los niños dulces, dinero o pequeños juguetes.
En el trabajo social de integración y dada la proximidad con las fiestas del cordero y Navidad podemos aprovechar el sentimiento de gratitud que da origen al culto, la alegría, el deseo de compartir y de ser generosos, que no deberían estar muy lejos del espíritu de ambas celebraciones. Este trabajo es especialmente interesante en niños y jóvenes pues prepara un futuro de entendimiento y respeto.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Virgen del Quinche del Ecuador en Madrid: Madre de los “sin papeles” ¡extiende tu manto protector!




Desde el año 2001, la celebración tiene lugar en la Parroquia San Francisco Javier, precedida por una procesión que recorre las calles de barrio. En 2003, los jesuitas de Quito donaron la talla que desde entonces se ha venerado en la capilla de San Luis Gonzaga y que sale anualmente en procesión. Esta imagen fue recibida con fervor y, como vino sin permisos ni documentación, recibió el nombre de “Nuestra Señora de los “sin papeles”.


En estos meses, la crisis económica se ha entrelazado con la reforma de la Ley de Extranjería y con un ambiente social que tiende a criminalizar a las personas migrantes. Redadas policiales, trabas administrativas, dificultades para acceder al arraigo social, Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs)… forman parte de la dura realidad cotidiana que sufren los migrantes.


“¿En qué consiste el hombre? ¿En saber?... ¿en amar?... ¿En sufrir? Sufre incluso el roble hendido por un rayo. Pero… sólo el hombre hace problema de su sufrimiento”.

La impaciencia de Job. Estudio sobre el sufrimiento humano. J.M. Cabodevilla. Pag.68. Madrid 1967.





miércoles, 4 de noviembre de 2009

Del Halloween y el terror adolescente


Halloween es una buena excusa para hablar de la muerte con quien tan lejos se encuentra de ella como son los adolescentes. Explorar tradiciones, creencias o ritos alrededor de la muerte, comparar distintas culturas, rastrear el sentido del miedo y las normas de afrontamiento (huida, enfrentamiento, humor, ritualización), detectar problemas o creencias conflictivas y verbalizar, dar imagen y compartir miedos grupales y/o personales así como el modo de mejorarlos.

Un miedo recurrente: El bosque
El bosque es una representación que repiten con frecuencia cuando pedimos a los chicos que dibujen una escena de terror o un miedo personal.
Perderse en el bosque es un problema clásico en el cuento infantil (Blancanieves, Hansel y Gretel, Pulgarcito…), es una representación común en el cine de terror (el niño de Viernes 13 deambula por el bosque que rodea el lago), y es un miedo adulto cuando lo explican cómo “he representado el miedo a los sitios desconocidos y a estar solo en el mundo” (explicación que hemos oído repetidamente a niños inmigrantes que han tenido traslados sucesivos de países y han estado periodos lejos de sus padres).

Para los celtas o los griegos el bosque era un santuario. El árbol es un símbolo de vida pero también se relaciona con la muerte: conecta el mundo de los infiernos (raíces) con el del cielo (ramas), o el mundo subterráneo con el aéreo. En esa faceta atemorizante del árbol tenemos al árbol devorador que convierte el bosque en un lugar opresivo y angustioso.
El bosque del psicoanalista es una representación del inconsciente. No queremos entrar en él pues tememos lo que nos pueda revelar.

jueves, 19 de febrero de 2009

Máscaras, carnavales e identidades ¿ficticias?

La cabeza es en todas las culturas la parte más noble del cuerpo. Habitualmente simboliza el espíritu (el resto del cuerpo es la materia) y en su forma esférica la asimilamos al universo y a la forma perfecta. Por ello siempre ha sido tratada de una forma especial y un gran número de cultos se centran en ella así como los arreglos estéticos o religiosos.

Si deseamos cambiar una identidad lo primero que haremos será ocultar o trasformar la cabeza: rostro, forma, cabellos…Así lo hacen en el teatro los profesionales (máscaras griegas), las danzas sagradas de los iniciados, o el pueblo en el carnaval.
Cambiado el rostro y añadido el tocado ya no somos nosotros o al menos entramos en esa ficción y los demás en la confusión o el engaño.

Con frecuencia la máscara es la del Sol (Dios en su forma más próxima) o la del diablo que nos permite dar salida a los malos instintos y las bajas pasiones. Son favoritos también los animales y sus distintos valores simbólicos, los héroes y los villanos con caracteres físicos exagerados y prominente como una forma de des-idealizarlos a veces y de llevar el miedo reverencial a los otros en otras ocasiones...

Máscara es liberación y hasta catarsis pública. Algo mágico ocurre al ponerse una máscara y ese misterio les ha dado esa leyenda de misteriosas e incluso peligrosas: puedes apoderarte de la personalidad de la máscara elegida pero ella también podría tomarte a ti.

Hay una lucha entre el rostro del interior y el del exterior.

La máscara que da vida a un personaje en el teatro griego se define por la palabra “prosopon” que en castellano origina el término “persona”.
¿Qué soy sin mi máscara? ¿y qué soy con ella?

(Foto: adolescente confeccionando su máscara)